Calidad que se puede auditar
No te pedimos que confíes: la calidad está escrita en pruebas que corren solas y que se pueden mostrar. Un sistema que se controla a sí mismo envejece mucho mejor que uno que dependió de la memoria de quien lo escribió.
Fábrica de software
Casi todas las empresas de software le sumaron inteligencia artificial a su manera de trabajar de siempre. Nosotros hicimos lo contrario: construimos la plataforma de desarrollo entera alrededor de la IA. Por eso acortamos a semanas ciclos de trabajo que antes llevaban meses — y con un nivel de control que, honestamente, antes no era posible.
Lo que ya está funcionando
Director IA es facturación electrónica con ARCA, stock, compras, cobranza, contabilidad, tienda online e integración con Mercado Libre — con su propia inteligencia artificial adentro.
Está funcionando en comercios reales todos los días. Se contrata por abono mensual, funciona desde el navegador y no hay que instalar ni mantener nada.
Un estudio atiende a muchos clientes, y cada uno es una razón social con su CUIT, sus libros y sus empleados. Con Director IA el estudio los lleva a todos desde un solo sistema, sin que se mezclen: la liquidación de sueldos con el recibo del Decreto 407/2026, las paritarias y los retroactivos, el Libro de Sueldos Digital, el F.931 y el pago por banco, y la contabilidad de cada cliente con sus asientos automáticos.
Cada persona del estudio entra y ve sólo los clientes que tiene asignados.
Lo que cambió
Y no es una cuestión de moda. Cambió el costo de escribir código, cambió la velocidad a la que se puede probar una idea, y cambió lo que se puede verificar automáticamente. Una empresa que no reorganizó su forma de trabajar alrededor de eso está compitiendo con las reglas viejas.
Cómo se hacía
Cómo lo hacemos
Cómo funciona
No es una metáfora: es infraestructura concreta, corriendo hoy. Tres piezas y una puerta de control entre medio.
Un servidor en la nube dedicado a construir, donde el equipo dirige a la inteligencia artificial: se describe la necesidad del negocio en lenguaje natural y se convierte en sistema funcionando. Acá se rompe, se prueba y se corrige.
Nada pasa de largo. Cada cambio corre contra toda la batería de pruebas automáticas y contra los cuadres: los cruces que exigen que el mismo número dé igual en dos lugares distintos del sistema. Si algo no cierra, no sale.
Separado del anterior, es donde viven los sistemas que usan los clientes. Cada empresa opera aislada de las demás, con sus propios datos. Es el servidor que nunca se toca para experimentar.
Atravesándolo todo, el repositorio en la nube: cada versión de cada archivo queda guardada, con la fecha, el motivo del cambio y la posibilidad de volver a cualquier punto anterior. Nada se pierde y nada es irreversible.
La pregunta obvia
Es la pregunta correcta, y la contestamos con números en vez de con adjetivos. Velocidad sin control sería una irresponsabilidad. Lo que hace que la velocidad sea una ventaja y no un riesgo es que la verificación también se automatizó, y corre entera, cada vez, sin depender de que alguien se acuerde.
pruebas automáticas corriendo hoy sobre Director IA, en cada cambio
lugares distintos donde tiene que dar el mismo número, o el cambio no sale
cambios que llegan al servidor de producción sin pasar por la puerta de control
Los cuadres merecen una línea aparte, porque son lo que más nos distingue. En un sistema de gestión, el mismo hecho económico aparece en varios lados: una venta está en el informe de ventas, en el subdiario de IVA, en la caja y en la contabilidad. Nosotros escribimos esos cruces como pruebas: tienen que coincidir siempre, y si un cambio los rompe, se frena solo.
Lo último que automatizamos fue el diagnóstico. Cuando un pedido de soporte no se resuelve con el manual, una inteligencia artificial con acceso al código y a la historia del proyecto investiga la causa y entrega el análisis —qué está pasando, con qué evidencia, y qué habría que cambiar— antes de que se le conteste al cliente. En su primera corrida real encontró un error que nadie había visto. No reemplaza a quien responde: le llega el caso ya estudiado.
Qué gana quien nos contrata
No te pedimos que confíes: la calidad está escrita en pruebas que corren solas y que se pueden mostrar. Un sistema que se controla a sí mismo envejece mucho mejor que uno que dependió de la memoria de quien lo escribió.
No se trata solo de entregar antes. Se trata de que, una vez funcionando, pedir un cambio deje de ser un trámite. Cuando la ley cambia o el negocio necesita algo distinto, la respuesta rara vez es "el año que viene".
El precio del software siempre fue tiempo de gente, y ese tiempo hoy rinde muchísimo más. Para vos se traduce en algo concreto: proyectos que antes no cerraban por presupuesto, ahora cierran. Y lo que invertís va al software, no a los meses de análisis y reuniones que antes había que atravesar para llegar a la primera pantalla.
Y el día después de instalar
Un cliente da por descontado que el sistema hace lo que necesita. Lo que de verdad duda es qué pasa el día que algo no sale. Por eso a nuestro software lo acompaña Soporte24, construido con la misma lógica que la fábrica: lo que se puede automatizar se automatiza, y el equipo se dedica a lo que necesita una persona.
El usuario pregunta primero a Tino, el asistente que conoce cada pantalla. Si no alcanza, un botón le abre Soporte24 sin salir del sistema: cuenta qué pasó, pega la captura, y nadie le hace repetir quién es ni dónde estaba.
Lo que se resuelve con el manual se contesta en minutos, en la pantalla y por mail. Lo que hay que mirar llega al equipo con el caso ya estudiado —la consulta, la captura, lo que el usuario habló con Tino— y la respuesta sale apenas esté.
Cada consulta tiene su número y su historia: qué se preguntó, qué se respondió, en qué estado está. Lo que frena a alguien para trabajar pasa adelante, y nada depende de que alguien se acuerde de un llamado.
Y esto cambia el trato
Durante décadas la elección fue entre dos males: comprar un sistema cerrado y acomodar tu negocio a lo que el sistema sabía hacer, o pagar un desarrollo a medida carísimo y esperar un año.
Nosotros arrancamos desde una base sólida y probada — no empezamos de cero, sería tirar trabajo — y a partir de ahí la moldeamos a tu operación. Tus circuitos, tu vocabulario, tus controles. Lo que en el modelo viejo era "eso no se puede", acá suele ser una conversación y unos días.
La experiencia que hay detrás
ProyectoSoftware empezó hace poco. El conocimiento que la hizo posible viene de mucho antes: de treinta y cinco años construyendo sistemas de gestión para comercios argentinos — y de haber empezado, en 1980, programando para una cadena de electrodomésticos de cuatro sucursales.
Trabajan con sistemas nuestros la Cámara de Industriales de Artefactos para el Hogar, CAFAGAS, AFARTE y CAIRAA.
Para la primera desarrollamos INFOCIC, el sistema de riesgo crediticio que los fabricantes usan para evaluar a los comercios que distribuyen sus productos en todo el país.
Dieciséis años de historia comercial. Decenas de miles de comprobantes. Miles de clientes con cuenta corriente y crédito propio.
Todo migrado a Director IA y cuadrado contra el sistema de origen, al centavo — porque la migración se verifica sola: compara los dos sistemas y muestra si algo no coincide.
Si venís arrastrando un sistema que no acompaña, o tenés una idea que siempre quedó afuera del presupuesto, es un buen momento para volver a preguntar. Las respuestas cambiaron.
Media hora, sin costo y sin compromiso.
Te respondemos por mail, normalmente dentro del día hábil.